lunes, 20 de mayo de 2013

Experiencia de María José y José Luis en Mostar, Bosnia y Hercegovina


Después de más de 20 horas de viaje, llegamos a Mostar en autobús, el frío y nocturno paisaje invernal no hacía justicia a la belleza de los Balcanes, y más si hablamos de Bosnia, no era la primera vez que visitaba Mostar, pero a 30 grados al sol del verano, créanme, todo es más bonito y agradable para una pareja de valencianos, que no conocen el frío ni la noche sin contaminación lumínica.
Al llegar al Hotel a escasos metros del famoso puente viejo, descargamos maletas y utilizando mi rudimentario serbocroata, me pedí una cerveza, personalmente me la merecía, lástima que solo tuvieran cerveza croata o hercegovina… aunque sus vinos son de lo mejorcito que puedas probar. Mirando las mesas del restaurante del Hotel (que después sabría que también era nuestra sala de trabajo) vi a un pequeño grupo de gente hablando en inglés, me senté descaradamente y ahí puedo decir que comenzó el Training Course.
Turcos, macedonios, después un serbokosovar, hablando de la política educativa de sus respectivos países, ni libros, ni artículos, aprendiendo directamente de los protagonistas. Los diferentes discursos nacionalistas se entremezclaban entre desconocidos, por suerte puedo decir que conforme pasaban los días, ese espíritu nacional se diluyó para crear un ambiente multicultural, cada vez más coordinado a la hora de realizar las actividades programadas.
En un principio trataron de impulsar las aptitudes de la educación no formal, véase la adaptación al medio, diferentes conductas para aprender, enseñar o directamente a aprender a aprender. Obviamente tuvieron que instruirnos para diferenciar los tipos de educación a los que se enfrentan los seres humanos y trabajamos para valorarlos.
Otro aspecto importante fue el del asociacionismo, los derechos a asociación, reunión y manifestación que tan normales nos parecen a nosotros, realmente en las sociedades democráticas representadas están infrautilizados y la gente en la práctica desconoce las posibilidades de dichas personas jurídicas. Hablar de convivencia democrática en España puede parecer algo normal, pero en Kosovo, Turquía, Albania o Macedonia los retos a los que se enfrentan son épicos.
Conforme se presentaban las diferentes ONGs de los participantes, pude percibir que los problemas que nos parecen lejanos, extraños y tercermundistas, en nuestro país son en algunos casos más graves y evidentes que por ejemplo en Bosnia-Hercegovina, dándome la sensación de que mientras en el Este, la sociedad se organiza utilizando todos los medios que sus Estados de derecho ponen a disposición de los ciudadanos y son los propios ciudadanos activos y asociados quienes hacen bandera en el extranjero de sus problemas, en España esa labor parece realizarla únicamente la prensa, siendo la imagen de nuestro país muy sesgada y mediante un extraño sincretismo cultural, adaptada a las problemáticas propias de los diferentes países.
No niego la labor de las instituciones y ONGs españolas en España y en el mundo, pero admitamos que nuestra sociedad dista mucho de ser una sociedad activa y realmente consciente de lo que implica vivir en democracia.
Ahora admiro mucho más la labor de los diferentes Consejos de Juventud en Europa y todavía más, al conocer el de Mostar, que está trabajando desde su fundación por crear una ciudadanía local, dónde una invisible fuerza derivada de la herencia del odio y la guerra no lo pone fácil, pero por lo que he podido observar, lo han conseguido. Enhorabuena jóvenes de Mostar y especialmente a Darija, gracias por vuestro ejemplo.
El mejor momento para mí, fue cuando las catorce nacionalidades hicimos balance de la situación económica, política y social de nuestros respectivos países, mostrando y cotejando datos y experiencias, haciendo principal hincapié en la situación de la juventud y el desempleo juvenil, en eso también España está en la Champions.
Problemas como el nepotismo, el clientelismo, la corrupción, el trabajo negro o una sociedad pasiva crearon una complicidad que nos hermanaba pese a la distancia que nos separaba, pero la esperanza y el hecho de no estar solos, la posibilidad de proyectos comunes y la amistad nos ha brindado nuevos horizontes.
No todo era trabajo, durante tres noches organizamos fiestas culturales, nosotros fuimos prácticamente los únicos que no llevamos bandera, pero la horchata, els fartons, los chorizos, la sobrasada ibérica, nuestros vinos, la mistela, los turrones y el chocolate ya hicieron patria por si mismos. Entre danzas balcánicas y mucha rakia surgió algo mucho más fuerte que la simple convivencia.
También hicimos un recorrido por diferentes zonas emblemáticas de la Hercegovina bosnio-croata, una breve y entretenida ruptura de la rutina, pero lo mejor de Bosnia son y serán siempre los propios bosnios.
Ahora, una vez ya en España, tras otras tantas horas de viaje y tras compadecer a los pobres seres humanos que tienen que convivir con una de las peores lacras que sufre Europa, la nieve invernal. Doy gracias tras abandonar Zagreb con los zapatos bien empapados, de vivir cerquita de África.
¡Gracias Europa Jove!

lunes, 14 de enero de 2013

La profecía teleco



Hace unos días presencié un debate entre eminencias académicas de la ingeniería. Anonadado observaba y escuchaba (raro en mi, eso de escuchar). La sala de conferencias era la Tasca Olivense y birras en mano, mis colegas, debatían sobre la repercusión de su trabajo en el mundo, mientras depredaban las almendras tostadas del mixto de frutos secos. Increíble.


Uno que está de prácticas en Irlanda, comentaba que habían colocado un programa tipo excel a la Ford de Almussafes, para optimizar el rendimiento de la factoría, gracias a su labor, unos 20 carreteros se habían ido a la calle. Otro que ya lleva unos meses en Alemania y deduzco, que solo veremos por navidad durante unas décadas, resucitando el espíritu ludita, comentaba que poco a poco los humanos sobramos en la mayoría de los puestos de trabajo, ya que las máquinas están llamadas a sustituirnos. 



Comenzaron a poner ejemplos, el más vistoso era el de las autopistas, como decía un tercero. Antes, tropecientos trabajadores repartidos por toda la geografía, te cogían el billete, les pagabas y te daban el cambio o el recibo de la tarjeta, lógicamente no tardaron en aparecer los peajes automáticos de tarjeta, luego el chip, gracias al cual el cliente no tiene ni que parar... total, que al final lo que menos hay, son los cobradores de peaje. Pero según estos ilustrados personajes, los beneficios brutos de dichas empresas son mayores, mientras la plantilla es menor de una cuarta parte, de lo que era hace un año y medio...
Muy gráfico ¿no?

Mediante estos planteamientos, alcohol y cacahuetes, llegaron a la conclusión de que cada vez va a haber menos empleo,  los empresarios, accionistas y directivos van a tener mas parte de la tarta, y que los causantes de todo eran ellos mismos, los ingenieros, ya que hasta los de limpieza serán sustituidos por máquinas o para optimizar, cada operario deberá tener limpio y desinfectado su lugar de trabajo haciendo uso de horas extras no remuneradas.

El mismo destino sentenciaron para el resto de empresas, industrias y comercios occidentales, ya que hasta la compra sale más barata por internet. Pero les salió la vena mesiánica y en pleno estupor etílico se pusieron manos a la obra a salvar el mundo.

La reducción de la jornada laboral a 4 horas permitirá duplicar los puestos de trabajo y reduciría el paro... La imposición de puestos laborales para ciertos  quehaceres también... Fijar las escandinavas remuneraciones máximas en base proporcional a las mínimas, para favorecer un reparto más equitativo de los ingresos...


Ahí intervine, planteando la siguiente reflexión (en base a sus planteamientos): Si vivimos en una sociedad de consumo de masas y la mecanización obedece a unos rendimientos de escala, cuyas inversiones solo son rentables si existe una demanda potente y fuerte, dentro de un mercado competitivo...  enviando a la calle a millones de trabajadores de todos los sectores, para producir más, y más barato ¿no conseguiremos cargarnos precisamente esa demanda, al bajar el número de consumidores, derivado del desempleo y por lo tanto, a largo plazo, reduciremos el mercado? 

El colega con residencia en Berlín, ya sea por los efectos de las últimas fases de la ingesta de alcohol o por un golpe de lucidez, profetizó de una manera rotunda, que sobra tanta gente por todas partes, que solo una tercera guerra mundial con una alta incidencia de daños colaterales, podría reparar el entuerto ¿o no se ha hecho así durante los últimos siglos?

Es ingeniero, solo lleva unos meses en Alemania, no quiero saber lo que piensa uno que lleve toda la vida.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Traumas infantiles

Mucha gente me pregunta que qué mosca me ha picado con los Balcanes, que puestos a elegir sufrimiento humano, guerras e historia milenaria, que Palestina puede ser una opción más popular, con judíos y todo, que el pueblo palestino sufre mucho etc, etc.


El problema es que hablar de un tema que todo el mundo cree conocer, tiene sus pros y contras, por ejemplo, siempre que hay conferencias sobre el Sahara occidental o los palestinos en mi entorno, el aforo es máximo y las conferencias suelen ser mediocres, posicionadas y condicionadas por el sentimentalismo más barato de seres, que como yo, no conocen la guerra, la limpieza étnica, el genocidio etc, y lo que es peor, no saben el significado de estos últimos términos.



Eso no significa que no existan conferencias inolvidables, grandes historiadores, politólogos, divulgadores o expertos en Relaciones Internacionales sobre el tema, haberlos haylos, pero no se exhiben con palestinas, ni cuelgan fotos de su pene circuncidado luciendo un kipá o un elegante fez rojo. 



¿Por qué los Balcanes? Principalmente porque el hecho de amar o dedicarle tu tiempo a algo, implica seleccionarlo arbitrariamente y marginar el resto de cosas importantes que te importan menos. Es por tanto que el acto de amar, es de los más egoístas que el ser humano pueda realizar. Cuando era pequeño (leer la entrada del uno de julio)  era un enano profundamente militarista, soldaditos de plástico por toda la casa, action mans, aviones de combate... me fascinaba todo lo castrense, incluyendo el equipo A.

http://escroniano.blogspot.com.es/2012/07/salvad-al-soldado-gris.html



Con la invasión de Kuwait y la guerra de Bosnia, los noticiarios de la 2, mostraban imágenes heroicas trasladadas desde la CNN, de hombres apuestos disparando sus armas e izando banderas victoriosas, luego vinieron los cascos azules, soldados que luchaban contra el mal, vídeos de aviones... que gozada, con mis soldaditos de plástico, en mi imaginación lo recreaba todo... los verdes eran malos, los grises los buenos, aunque los verdes les superaban en número y tenían tanques y aviones, cuando todo parecía perdido aparecían los action mans, gigantes de diez metros y a patadas, tumbaban las hordas malignas ¡toma Naciones Unidas!



Luego aparecían otras imágenes, los refugiados, ancianas y niños llorando o bociferando impotentes, pero nunca conseguí asociarlas a los heroicos luchadores por la libertad que salían segundos antes en la caja tonta.



En mi familia y en el colegio se preocupaban por esas aficiones, por lo que uno de mis primeros libros de lectura, fue "Asmir no quiere pistolas" la odisea de un niño bosniaco, que huye con su hermano, madre y abuela del infierno de Sarajevo, fue un golpe duro para mi, nada importa que ahora sepa, que el libro está escrito por una australiana que no vivió el conflicto. Para mi, Asmir, un niño de mi edad, era alguien real.



Empecé a buscar en el pequeño Espasa sobre Yugoslavia, Bosnia, etc. y con menos de diez años de edad... no entendía nada, miraba los noticiarios de la dos, sabía que existían unos serbios que junto a Saddam querían conquistar el mundo o algo así, mi madre llenaba la despensa de latas y conservas por si acaso, la idea de tener una guerra en casa para mi era una posibilidad y por culpa del dichoso libro, por las noches me levantaba llorando y me acostaba con mis progenitores, tenía pesadillas, mi madre me consolaba y mi padre me decía que las guerras eran necesarias, que eramos demasiados en el planeta...



Por eso Yugoslavia, por eso los Balcanes, si hubiera leído un libro sobre un tal Mohamed, cuyos padres fueron devorados por unos antropófagos sionistas, a lo mejor escribiría sobre Arafat, la OLP, la ANP y los buenos de Yihad Islámica.


No son los niños de una filada de moros y cristianos

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